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sábado, 27 de marzo de 2021

Hubiera querido poder amarlos - ensayo sobre la homosexualidad en la adolescencia

 

 


“La vida pasa por nuestros ojos como un relámpago asesino. La homofobia arrebató de mis labios, aquellos besos en mis tiempos de adolescente, en los que quise besar a otro chico. Tuve que ocultar por muchos años mis deseos y mis sentimientos homosexuales. Fueron tiempos en los que lloré tantas noches, cuando la felicidad era un acto hipócrita en mi persona”.

Guardo mucho rencor con la vida. No pude amarles, no pude sentirles, no pude besarles. Ellos a mí tampoco, hoy tengo la inmensa duda sobre si alguno también ocultaba su homosexualidad.
Descubrí desde muy corta edad que tenía una gran atracción física por otros chicos. Me gustaban físicamente y lo comprendí desde mis seis años de edad, sino desde antes. Ya a los ocho o nueve años de edad, varios compañeritos de escuela me provocaban palpitaciones y emociones que aún no comprendía del todo.
 
“Pero mi interior me advertía que no debía expresar lo que estaba sintiendo, ya que si lo hacía, sufriría mucho. Oculté mi verdad y oculté mis sentimientos. Nací homosexual, pero crecí siendo un heterosexual más. Tuve muchas novias de escuela”. 
 
Llegué entregar uno de esos papelitos en los que los chamacos preguntamos a una chica ‘¿quieres ser mi novia, me das el sí?’, pero en realidad deseaba más a los chicos. Actualmente tengo 29 años de edad y se me hace difícil comprender, por qué no tuve la oportunidad de ser quien soy desde mi niñez. Uno pierde emociones, oportunidades y deseos, pero sobre todo, uno pierde esperanzas ya sin retorno.
Esos amores platónicos de la niñez o la adolescencia ya no volverán. Simplemente me fueron arrebatados por causa del discrimen religioso y la homofobia. No es justo.
 
Me pregunto; ¿habrá soñado conmigo alguno de esos chicos con los que yo soñé?, ¿si hubiera tenido el valor de confesar mis sentimientos, estos hubieran sido recíprocos en algún momento de mi niñez o adolescencia?
 
También me pregunto; ¿Cómo hubiera sido el haber podido sentir un beso de otro chico en la escuela, poder realizar mis deseos sexuales, mis deseos homosexuales sin que nadie se alarmara, sin que nadie me golpeara o se burlara de mi realidad?
 
Los amé a todos, les desee y les besé cada espacio de sus cuerpos. Les hice el amor desde mi bañera, en mi cama o en algún lugar solitario. Cualquier lugar que me permitiera echar a volar la imaginación. Les amé, aunque nunca supieron de mi amor y del roce de mis labios.
Amé a varios chicos desde el silencio y con mis manos en movimiento. Hoy soy feliz, ayer nunca lo fui.

Este ensayo forma parte de mi libro Fundamentos de la Equidad y el Discrimen, el cual pueden conseguir en Amazon en este enlace: https://www.amazon.com/dp/1717919588

Cuando el amor bese a la libertad, viviremos mejores tiempos.
Columna inédita, (2015).


 

martes, 13 de octubre de 2020

Cuando dije No al suicidio por ser gay

 

“Hay más razones para respetar la diversidad sexual humana, que estrellas en el universo” Cita de Francisco El Jimagua, Libro Fundamentos de la Equidad .


Cuando dije No al Suicidio

Por: Francisco El Jimagua Cartagena Méndez

Cuando dije no al suicidio

Mi niñez estuvo marcada por la homofobia religiosa y social. Creo que la mayoría de las personas que pertenecemos a la comunidad LGBTT enfrentamos en nuestra adolescencia un proceso de auto-aceptación que comienza con la negación de quienes somos en realidad. Estor surge por las condenas a la homosexualidad.

No recuerdo cuántas veces lloré, pero sí recuerdo que durante mi adolescencia pensé en quitarme la vida al menos en unas diez ocasiones. Quienes hemos pasado por esta situación reconocemos el dolor que trae consigo el tan solo pensar o intentar el acto de suicidio.

No soportaba más vivir fingiendo ser quien no era. Vivía un inmenso dolor al enamorarme de otros chicos y tener que ocultarlo hasta sentir asco por mí mismo; porque la religión me había creado pensamientos e ideas sobre aberraciones y pecados en su relación más injusta con la homosexualidad.

Teniendo un cuchillo en mis manos y llorando descontroladamente, comencé a pensar en el sufrimiento que dejaría tras mi muerte. Pensé en mi madre que había fallecido y recordando el inmenso dolor de su partida, pensé luego en mi padre, en mis hermanos y en mí mejor amigo Kevin. Los imaginé echándose culpas que no les correspondían, los vi llorando en mi funeral y cambiando drásticamente sus vidas si cortaba mis venas.

En algunas ocasiones pensé ahorcarme o simplemente lanzarme a algún vacío. También imaginé alguna vez que tomarme un frasco de pastillas sería una muerte menos dolorosa. Muchas veces,  me trepaba al techo de mi casa y bajo la lluvia y le gritaba a “Dios” – por qué me hiciste gay para tener que sufrir tanto; por qué siento asco por mí mismo; por qué nos odian y nos condenan tanto, si lo que sentimos es el mismo amor que pudieran sentir ellos.

En la escuela intermedia recuerdo que había un estudiante muy amanerado al que todos los días, muchos compañeros golpeaban y se burlaban de él por simplemente ser gay. Me convertí en uno más y un día le grité “pato”– para que nadie sospechara que yo también era gay. Esa acción es de lo peor y lo más cobarde que he podido hacer en toda mi vida.

Haber enfrentado a mis 16 años de edad los insultos, amenazas y los golpes de mi hermano mayor, quien se había enterado de mi homosexualidad, fue otro calvario que me hizo pensar en el suicidio en varias ocasiones. Mi propio hermano me ofendía con palabras aprendidas en la sociedad- “pato sidoso”, “y si le digo a papi que eres maricón”, “todos los gays tienen sida”- fueron sólo algunas de las expresiones que me realizó mi hermano, con quien peleé a los puños en muchas ocasiones y a quien también ofendí verbalmente como respuesta a sus acciones. Varios años luego de salir del armario lo perdoné de corazón por sus actos, pues él al igual que yo, era víctima de la homofobia.

 “Si tengo un hijo gay lo mato”, “prefiero una puta a una lesbiana”, “pa que sea pato que sea tecato”, “mi hijo no es gay”, “que hice mal para merecerme esto”, “yo  no procreo hijos maricones”, “te vas a pudrir en el infierno”, “hay que buscarte ayuda psicológica”, “Dios te va a sanar”… son algunos de los comentarios con los que millones de niños y niñas crecemos escuchando por parte de miembros de nuestras familias. Comentarios ofensivos que se vuelven tatuajes hirientes en nuestra alma y en nuestras pieles.

“Yo dije no al suicidio y a mis 18 años de edad salí del armario con mi padre. Fue uno de los momentos de mayor tensión y temor en mi vida, pero fue una decisión que me permitió comenzar a vivir verdaderamente sintiéndome feliz”.

Dije no al suicidio y hoy me encuentro batallando para que otros jóvenes le digan no también. En mi mente no cabe la idea de perder la vida de un adolescente o de cualquier persona porque su familia lo rechazó por causa de la desgraciada homofobia religiosa. Por condenas tan ilógicas, insensibles y abusadoras.

Cuando dije no al suicidio comprendí que aunque perdí 18 años de mi vida, le gané una batalla al fundamentalismo religioso y a la homofobia con la que crecí. Gané una batalla al sufrimiento que me acompañó tantos años haciéndome creer que era impuro, aberrante o un pecado.

Hoy reconozco que nada de eso es cierto. El pecado de la homosexualidad es un invento para controlar masas y adquirir dominio y poder, mediante el cual, los verdaderos demonios vestidos de ovejas blancas se lucran económicamente.

Cuando dije no al suicidio me propuse luchar por no leer más  noticias de adolescentes saltando de un puente, ahorcándose o cortándose las venas por causa del discrimen. Decidí luchar para hacerles comprender que son seres humanos hermosos, llenos de vida, de sueños, llenos de sentimientos puros. Por hacerles saber que merecen ser felices viviendo su verdadera orientación sexual. Por afirmarles la importancia de buscar ayuda a tiempo y aceptarnos tal cual somos, lo que representa ser una alternativa correcta, el suicidio no lo es.

¿Hasta cuándo los gobiernos permitirán que las religiones sigan promoviendo tanto odio en contra de la comunidad LGBTT?

Dónde queda el sentido de humanidad, de amor al prójimo y de amor a nuestras familias, si somos capaces de rechazar y abandonar a un jovencito o jovencita por causa de su orientación sexual.

¿Seremos capaces de promover la empatía, el razonamiento  y la compasión por nuestros semejantes y familiares?

Twitter: @eljimagua


domingo, 30 de septiembre de 2018

A la Venta el libro Fundamentos de la Equidad y el Discrimen


Francisco El Jimagua publica el libro Fundamentos de la Equidad y el Discrimen


El libro es una recopilación de las columnas periodisticas del activista puertorriqueño publicadas en Puerto Rico, Estados Unidos y España. Compra el Libro oprimiendo aquí

El activista de derechos humanos puertorriqueño Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez, anunció la publicación de su segundo libro el cual lleva por título ‘Fundamentos de la Equidad y el Discrimen’. El libro que recoje una extensa recopilación de columnas periodísticas e investigativas del escritor, publicadas en periódicos de Puerto Rico, Estados Unidos y España, trata el tema de los derechos humanos y legales de las personas de la Comunidad LGBTT.

“Fundamentos de la Equidad y el Discrimen es un libro que se gesta en base a columnas periodísticas sobre temática social y Derechos Humanos y Legales de la Comunidad LGBTIQ,  abordando temas como el Bullying, el Discrimen y la Homofobia, la Prevención del Suicidio, la Violencia de género y los antecedentes de la homosexualidad, además de varios artículos sobre cómo es la vida dentro del armario, la sexualidad humana, y los derechos de  la población anciana. Es un excelente recurso de auto-ayuda para personas de la Comunidad LGBTTQ, así como para toda persona o institución educativa que desee comprender mejor las necesidades, los retos y los problemas sociales y psicológicos que enfrentan las personas homosexuales, expresó Francisco El Jimagua a través de declaraciones escritas.

El también autor de ‘Vuelo en Libertad’, poemario social que publicó en el año 2008, incluye en su obra literaria artículos como; ‘Hoy soy gay mañana beato’, ‘Tener sexo con otro hombre no te vuelve gay’, ‘Cuando dije no al suicidio’, ‘Detrás de la homosexualidad de Ricky Martin’, ‘Homofobia: insulto al amor’, 'Crímenes de odio', y ‘Carta a madres y padres que rechazan a sus hijos gays’, los cuales a su juicio “son una representación sobre el contenido social de este libro”, resaltó.

Fundamentos de la Equidad y el Discrimen se encuentra disponible a la venta a través de  www.amazon.com. Para mayor información pueden contactar al autor a través de las redes sociales; Facebook: Francisco Cartagena Méndez o en Twitter: @eljimagua, o escribiendo un correo electrónico a fundamentospr@hotmail.com.