jueves, 24 de mayo de 2012

Evangelios del odio y la pederastia por Francisco el Jimagua


Evangelios del odio y la pederastia
Por: Francisco el Jimagua

 “RELIGIOSO FUNDAMENTALISTA - No me envíes ni condenes al infierno. Porque  ese lugar está tan lejos de mi pensamiento libre y gallardo.  Porque tu temor al homosexualismo solo representa dos caminos. El primero me dice que eres lo que condenas y no tienes el valor de aceptarte. El segundo camino me canta que simplemente eres un fanático y desquiciado mental que robas la fe y la esperanza del ser humano utilizando el poder de la religión”.  

Se han vuelto tan recurrentes los titulares como este; “Un pastor propuso en su sermón la opción de aislar a los homosexuales “hasta que mueran”.  Estas personas del odio quieren cercar nuestra dignidad humana. Condenan nuestros cuerpos al purgatorio en donde solo se quemarán ellos.  Ellos, los evangelistas que juzgan a su prójimo, y que por no amarnos como a ellos mismos,  tienen asegurado una ‘suite’ en el infierno que solo existe en la falsedad de sus mentes.

Yo suelo ser del hombre libre que no teme a la palabra de otro hombre si la del Divino ha sido amancillada. Ciertamente es asqueante la proliferación de sacerdotes y líderes religiosos que escupen estiércol con sus bocas al hacer declaraciones en contra de las personas homosexuales. 

Jesucristo en su historia bíblica (traducida y trastocada cientos de veces) vino a la tierra a perdonar los pecados de la humanidad. Algunos expresan que abolió el pecado.  Entonces porqué nos acusan de pecado si Jesús lo erradicó. Ciertamente no puedo desviarme del tema principal otorgando líneas y párrafos a las contradicciones bíblicas sobre pecado, humanidad y derechos, si en fin, sujeta la biblia  a la interpretación, es interminable el debate.

La identidad sexual de la homosexualidad NO ES UN PECADO. El amor como sentimiento de afecto, necesidad mutua entre dos personas, deseos, instinto y respeto no puede ser pecado. Si entre personas del mismo sexo nace un amor fehaciente, es porque simplemente es real, y como real merece respeto.
Los evangelistas del odio se equivocan en sus expresiones, las cuales otorgan mecanismos para incrementar la homofobia. Decenas de feligreses que domingo tras domingo escuchan a un sacerdote o a un pastor condenar y decir que los homosexuales son aberrantes, que no deben de existir y que merecen estar muertos, envían un mensaje de odio y una licencia implícita en la mente del receptor de que puede agredir y burlarse de un homosexual.

 ¡Son aberrantes y deben estar en el infierno! es el mensaje que envían. De estos postulados eclesiásticos tan llenos de odio surge una metamorfosis mental en  personas que se sienten con el derecho de agredir a otro ser humano por simplemente ser homosexual.

Pero no hablan ellos de la pederastia. No hablan de cómo miles de sacerdotes y pastores alrededor del mundo utilizan la ‘Casa de Dios’ para cometer actos horrendos de violaciones sexuales a niños y niñas inocentes que confían en los predicadores de la palabra de Dios. Sobre ese tema prácticamente no hablan, y la razón es que muchos de estos religiosos que escupen odio son pederastas, son los verdaderos demonios en la tierra.

CRISTIANO en tu misión de evangelizar, el odio no debe ser una opción. Al juzgar y ofender la identidad sexual del homosexual lo alejas de la iglesia, y posiblemente en muchos casos, provocas suicidio y mucho sufrimiento en jóvenes y personas que no encuentran consuelo ante tu homofobia.  Como seres humanos que somos todos y todas, lo ideal sería que expreses tus ideas con respeto si al fin y al cabo existe el libre albedrío, el cual haces falso al juzgarnos.

Los homosexuales en la privacidad de un cuarto llevan a cabo la práctica homosexual “supuesto pecado”, y con el uso de su libre albedrío no debes ni puedes condenarles. El amor de Jesucristo no es representado por los evangelistas del odio y los pederastas. 

El AMOR HOMOSEXUAL se acerca más a Dios, Ala, Yevah, como deseen llamarle.  Porque no nos ven ustedes, a nosotros los homosexuales hablando con tanto odio en contra de quienes tanto nos ofenden. 
Las catedrales y las iglesias se llenan de semen al grito del ladrillo silenciado. Hay miles de niños y niñas han conocido el infierno en la tierra, ante violadores de su inocencia y su dignidad humana, que  vestidos de evangelistas son los verdaderos demonios hacen estragos en la Casa de Dios. 

¡Que me envías al infierno por ser homosexual y una supuesta “aberración”, entonces dime, ¿te guardo un lugar acá abajo, por incumplir el mandato de Dios de no juzgar a tú prójimo? Condena y censura a lo que verdaderamente lo merece.  

Francisco J. Cartagena Méndez - El Jimagua - es Escritor y Activista Social. Para comentarios eljimagua@live.com



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