sábado, 24 de octubre de 2026

Francisco El Jimagua amplía «El Arte de Abrazar la Soledad» en una segunda edición con nuevos textos, ejercicios de introspección y recursos de autoayuda


La obra, publicada originalmente en noviembre de 2025, incorpora reflexiones sobre el autocuidado, las heridas familiares y la hipocresía social, junto con una galería de 22 imágenes introspectivas y actividades prácticas para el lector.

NotiDigitalPR | Cine y Espectáculos — Escritores Boricuas

Puerto Rico, 24 de octubre de 2026. — El escritor puertorriqueño Francisco El Jimagua presenta una segunda edición ampliada de su libro El Arte de Abrazar la Soledad, una obra literaria de carácter reflexivo que aborda la soledad desde perspectivas personales, emocionales y sociales. Publicado por primera vez en noviembre de 2025, el libro regresa con nuevos contenidos, recursos visuales y ejercicios prácticos que amplían su propuesta original.

La decisión de desarrollar esta segunda edición surgió, según el autor, de la gran aceptación que recibió la primera publicación. A partir de esa acogida, optó por enriquecer el contenido y ofrecer herramientas que permitieran al lector trascender la lectura convencional para involucrarse en ejercicios de reflexión personal.

La nueva versión conserva su esencia humanista, pero amplía el recorrido hacia asuntos como las relaciones familiares, la autenticidad, el autocuidado, la convivencia social y la capacidad de transformar experiencias dolorosas en oportunidades de autoconocimiento.

 

Nuevos textos que profundizan en las relaciones humanas y el autocuidado

Entre las incorporaciones de esta segunda edición destacan los escritos «Rituales de Autocuidado en Soledad», «La Soledad Creativa: Donde el Alma Redefine el Mundo» y «La Hipocresía Coronada», que exploran distintas dimensiones de la experiencia humana.

En «Rituales de Autocuidado en Soledad», la obra dirige su atención hacia las prácticas personales que permiten convertir los momentos de soledad en espacios de bienestar, reflexión y encuentro consigo mismo. En la sección "Soledad Creativa", el texto aborda cómo la soledad, cuando se vive con conciencia, puede convertirse en el espacio más fértil para la creación, la reflexión profunda y el descubrimiento de nuevas posibilidades personales y artísticas.

Por su parte, «La Hipocresía Coronada» plantea una reflexión crítica sobre las relaciones sociales, la pérdida de autenticidad y la normalización de conductas que privilegian las apariencias sobre la sinceridad. El texto cuestiona cómo la honestidad puede llegar a percibirse como una transgresión en entornos donde prevalece la costumbre de callar para evitar incomodidades.

Estas incorporaciones amplían la dimensión temática de la obra y refuerzan una de sus ideas centrales: reconocer las experiencias difíciles constituye también una forma de comprenderse y cuidarse.

Una obra que combina literatura, educación e introspección

Una de las características de esta edición es su propuesta como recurso de lectura reflexiva, autoayuda y aprendizaje autodidacta. Además de los textos literarios, el libro incorpora ejercicios de introspección con preguntas y espacios para que los lectores escriban sus propias respuestas. Estas actividades promueven el reconocimiento de fortalezas personales, heridas emocionales y prácticas de autocuidado.

Entre los ejercicios destaca «Mi Diálogo con la Soledad», que invita a examinar la relación con la soledad, identificar aprendizajes e imaginar qué diría si pudiera hablar. La propuesta fomenta una experiencia participativa en la que cada lector puede interpretar los contenidos desde su propia historia y utilizar el libro como un espacio personal de reflexión y escritura.

De esta manera, El Arte de Abrazar la Soledad amplía su dimensión educativa mediante herramientas prácticas de autoconocimiento que pueden trabajarse de forma independiente.

La nueva edición incorpora además una mirada sociológica en el apartado «Rompiendo el Estigma: Sociología de la Soledad Elegida», donde el autor analiza factores como la transformación de las comunidades, la hiperconectividad digital y las dificultades para construir vínculos profundos.

El texto explora la paradoja de una sociedad cada vez más conectada tecnológicamente, pero donde las interacciones digitales no siempre sustituyen las relaciones humanas significativas, situando la experiencia de la soledad dentro de un contexto social y cultural más amplio.

Con esta nueva versión, Francisco El Jimagua busca que la experiencia de leer no termine en la última página, sino que continúe en las preguntas, interpretaciones y reflexiones personales que la obra pueda despertar.

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domingo, 18 de octubre de 2026

Cuando la derecha y la izquierda chocan: el pueblo se desangra entre insultos que no construyen país - Francisco El Jimagua


Por: Francisco El Jimagua Cartagena Méndez

Columnas de Opinión | NotiDigitalPR 

En el Puerto Rico actual, resulta entristecedor observar cómo el pueblo se sumerge en una confrontación constante de insultos, agresiones y difamaciones motivadas por diferencias políticas o ideológicas. Expresar creencias, defender posturas o disentir sobre determinados asuntos sociales y políticos no debería convertirse en causa de división entre compatriotas; sin embargo, esta dinámica ha marcado durante décadas parte de nuestra convivencia política y social.

Los términos izquierda y derecha surgieron en la Revolución francesa de 1789, cuando quienes buscaban transformar el antiguo orden se ubicaban a la izquierda de la Asamblea y los defensores de la monarquía a la derecha. En la década de 1790 esa distribución comenzó a convertirse en lenguaje político y, tras el periodo napoleónico, las categorías se consolidaron durante la primera mitad del siglo XIX, vinculándose progresivamente con corrientes como el liberalismo, el conservadurismo, el radicalismo y el nacionalismo.

Desde las revoluciones de 1848 y la industrialización, el crecimiento del movimiento obrero, el socialismo y la ampliación del sufragio transformaron “izquierda” y “derecha” en categorías más amplias para clasificar proyectos políticos. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, los partidos de masas, los sindicatos y electorados crecientes consolidaron esta división también en el mundo angloparlante. De esta manera, surge una paradoja histórica que persiste: la primera derecha defendía el orden monárquico y tradicional, mientras la primera izquierda buscaba transformarlo.

En Puerto Rico, las categorías de izquierda y derecha no surgieron inicialmente como el principal eje de organización política, pues durante el siglo XIX las divisiones estuvieron más vinculadas al liberalismo y conservadurismo, el autonomismo y la relación colonial con España y, después de 1898, al vínculo político colonial con Estados Unidos.

Con el desarrollo del movimiento obrero y sindical comenzaron a consolidarse corrientes identificables con la izquierda, proceso que adquirió mayor expresión política durante las primeras décadas del siglo XX y con la fundación del Partido Socialista en 1915. Sin embargo, estas categorías no se correspondían necesariamente con las asociaciones contemporáneas: sectores socialistas podían defender reivindicaciones obreras y, simultáneamente, favorecer una unión permanente con Estados Unidos o la estadidad.

Incluso en 1914 existió una agrupación denominada Izquierda Unionista, evidencia de que el término ya circulaba en el vocabulario político puertorriqueño. Así, la incorporación de izquierda y derecha en Puerto Rico ocurrió dentro de una historia política particular, atravesada no solo por conflictos económicos y sociales, sino también por la cuestión colonial y las distintas propuestas sobre el estatus político de la isla.

Un teórico particularmente influyente para comprender ambos polos fue el filósofo político italiano Norberto Bobbio, quien dedicó Derecha e izquierda: razones y significados de una distinción política al análisis de esta división. Bobbio identificó la actitud frente a la igualdad como criterio central: la izquierda ha buscado reducir desigualdades mediante acción social y política, mientras la derecha ha tendido a aceptar ciertas desigualdades como inevitables o funcionales al orden social. También incorporó el eje libertad‑autoritarismo para distinguir posiciones moderadas y extremas dentro de ambos campos, mostrando la diversidad interna de cada uno.

Ante la polarización política que vivimos, es prudente recordar que todos y todas pertenecemos a un mismo país y compartimos el mismo entorno. Lo que debería unirnos, hoy nos separa de manera agresiva y descontrolada. Estas dinámicas no benefician al pueblo ni atienden los problemas apremiantes que nos afectan como sociedad. Las diferencias ideológicas no deberían impedirnos reconocer las necesidades que compartimos ni la responsabilidad colectiva de enfrentarlas. Por encima de nuestras posiciones políticas, continúa existiendo un país que requiere soluciones, diálogo y voluntad para construir un mejor futuro común.

La historia latinoamericana demuestra que sectores identificados con la derecha han causado graves daños cuando derivan en autoritarismo. Las dictaduras de Pinochet en Chile y de la junta militar argentina, ambas marcadas por el anticomunismo y el conservadurismo de la época, dejaron profundas heridas mediante persecución, tortura, ejecuciones y desapariciones forzadas. En Argentina se documentó un plan sistemático de represión ilegal, y en Chile miles de víctimas de ejecución y prisión política. Estos episodios recuerdan que ninguna ideología debe convertirse en lealtad ciega al poder, especialmente cuando un proyecto político se coloca por encima de los derechos humanos y de la democracia.

Del mismo modo, gobiernos identificados con la izquierda pueden provocar graves daños cuando derivan hacia prácticas autoritarias. En Venezuela, el gobierno de Hugo Chávez produjo avances sociales, particularmente en reducción de la pobreza y ampliación de programas y servicios, favorecidos también por los elevados ingresos petroleros. 

Aunque ya existían controversias sobre la concentración del poder, la crisis política, económica y humanitaria se agravó especialmente tras su muerte en 2013 y la llegada de Nicolás Maduro al poder. Bajo Maduro, organismos internacionales han documentado detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones y otras graves violaciones de derechos humanos, mientras la Corte Penal Internacional investiga presuntos crímenes de lesa humanidad. El caso venezolano demuestra que un proyecto político con logros sociales puede deteriorarse cuando el autoritarismo, la concentración del poder y el debilitamiento institucional desplazan sus objetivos originales.

A pesar del temor al llamado «comunismo boricua» que sectores de la derecha vinculados al Partido Nuevo Progresista y sectores de centro y centroderecha asociados al Partido Popular Democrático han expresado históricamente en el debate político, Puerto Rico nunca ha estado gobernado por un sistema comunista.

Puerto Rico no necesita que pensemos todos de la misma manera para construir un mejor país.

Necesita que aprendamos a convivir con nuestras diferencias sin convertir al compatriota que piensa distinto en un enemigo. La historia demuestra que ni la derecha ni la izquierda poseen inmunidad frente al autoritarismo, los excesos del poder o las decisiones que terminan perjudicando al propio pueblo.

Por eso, más que alimentar temores, etiquetas e insultos, corresponde examinar críticamente las propuestas, exigir respeto a los derechos humanos y defender la democracia independientemente de quién gobierne. Podemos debatir el estatus, la economía, las políticas sociales y el futuro que imaginamos para Puerto Rico sin destruirnos entre nosotros. Al final, mientras nos desgastamos peleando por quién está a la derecha o a la izquierda, permanecen frente a nosotros los mismos problemas que requieren soluciones.

El país no se construye desde los extremos de una trinchera, sino desde nuestra capacidad de encontrarnos, disentir con respeto y reconocer que, antes que adversarios políticos, somos un pueblo compartiendo una misma tierra y un mismo futuro.

 

El autor es escritor, periodista independiente y activista de derechos humanos.

 

Fuentes Consultadas

Bobbio, N. (1996). Derecha e izquierda: Razones y significados de una distinción política. Taurus.

 

Cambridge University Press. Liberalism, Nationalism and Socialism: The Birth of Three Words.

 

Cambridge University Press. The Cambridge History of Twentieth-Century Political Thought (extracto sobre los sistemas políticos europeos).

 

Corte Penal Internacional. Situación en la República Bolivariana de Venezuela I.

EnciclopediaPR. Breve historia de Puerto Rico.

 

Gobierno de Argentina. Documentación oficial sobre la dictadura cívico-militar y las violaciones de derechos humanos (1976–1983). Registro oficial argentino sobre la dictadura

 

HISTORY. How Did the Political Labels “Left Wing” and “Right Wing” Originate?

 

Naciones Unidas. Informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela.

 

Senado de Puerto Rico. Santiago Iglesias Pantín.

 

U.S. Department of State. Declassified Documents About Human Rights Abuses During Military Dictatorship in Argentina. Documentos desclasificados del Departamento de Estado.

 

Universidad de Puerto Rico. Apuntes para la historia del movimiento sindical de Puerto Rico. Documento de la UPR.

 

 

martes, 6 de octubre de 2026

Francisco El Jimagua denuncia posibles injerencias de Israel y Estados Unidos en América Latina y Puerto Rico

 

Notqa de Prensa

TOA BAJA - El activista de derechos humanos Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez alertó sobre posibles injerencias en procesos electorales y asuntos internos de países latinoamericanos, incluyendo Puerto Rico, lo que catalogó como “un peligro que atenta contra la estabilidad y las democracias que aún nos cobijan”.

Para el también periodista independiente, un ejemplo de estas denuncias se produjo en Colombia, donde se ha señalado a Estados Unidos e Israel por una posible interferencia en el proceso electoral de 2026, cuya primera vuelta presidencial se celebró el pasado 31 de mayo. Después de las elecciones, el entonces presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció un supuesto fraude mediante algoritmos y señaló, entre otros actores, a Black Cube, una firma israelí de inteligencia privada, acusando a actores de Estados Unidos e Israel de haber intervenido en el proceso.

 

En noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó públicamente a Nasry Asfura durante las elecciones en Honduras e intervino públicamente en el debate electoral ante una posible victoria de la izquierda. La agencia de noticias EFE identificó posteriormente el episodio como parte de una estrategia regional de respaldos electorales de Trump.

 

“La injerencia extranjera está ocurriendo. Ignorarla o no aceptarla porque resulte incómoda no desaparece esa realidad. Tristemente, Puerto Rico no es la excepción. Israel, un Estado acusado de genocidio y apartheid, comenzó a sostener reuniones con la gobernadora Jenniffer González y con el presidente de la Cámara de Representantes, Johnny Méndez. Esto es, más que nada, preocupante y repudiable”, sostuvo Cartagena Méndez.

 

Francisco El Jimagua hizo alusión a la visita del cónsul israelí Zuri Siso a Puerto Rico el pasado 21 de agosto de 2026. Durante su visita, Siso sostuvo reuniones con la gobernadora Jenniffer González y el presidente cameral Johnny Méndez, en el contexto de conversaciones relacionadas con defensa, seguridad e inteligencia. El diplomático israelí también sostuvo una reunión con la presidenta de la Universidad de Puerto Rico, Dra. Zayira Jordán Conde, en la que se abordaron posibles intercambios y oportunidades de colaboración académica y de investigación.

 

“La maldad muchas veces se inmiscuye en nuestras sociedades, en la manera en que observamos el mundo y en cómo reaccionamos frente a las injusticias como seres humanos y como pueblos democráticos. Pero cuando esa maldad se permite, se abraza o se disfraza de diplomacia, quienes siempre terminan perdiendo son los de abajo, los pueblos: los que no ostentan el poder ni cuentan con los mecanismos o recursos para defenderse de las posibles consecuencias que conlleva la injerencia de un Estado acusado de genocidio o de un presidente como Donald Trump, sobre quien pesan graves acusaciones y cuestionamientos relacionados con conductas sexuales y tendencias autoritarias. Hoy, América Latina, incluyendo el Caribe y nuestro Puerto Rico, enfrentan peligros que adquieren una dimensión extraordinaria dentro de nuestra historia contemporánea”, concluyó Francisco El Jimagua.

 

Periodismo Independiente con Propósito.