Hay imágenes que, cuando se encuentran años después, dejan de ser solamente fotografías. Se convierten en pequeños testimonios de los caminos recorridos, de las luchas asumidas y de las razones que nos han llevado a ocupar determinados espacios.
Estas dos imágenes corresponden a momentos distintos de mi vida, pero comparten algo esencial: la convicción de que alzar la voz puede servir para construir, abrir espacios y provocar cambios positivos.
Para mí, uno de ellos ha sido estar cerca de la gente y utilizar los espacios que he tenido para defender derechos, denunciar injusticias, promover inclusión y contribuir, desde mis posibilidades, a una sociedad más justa.
No creo que alzar la voz deba significar simplemente hablar más fuerte. Una voz adquiere verdadero sentido cuando puede utilizarse para construir, cuestionar aquello que necesita ser cuestionado, visibilizar a quienes muchas veces permanecen fuera de la conversación y abrir espacios donde antes había puertas cerradas.
He transitado por el activismo, la comunicación, la escritura, el trabajo comunitario y el periodismo. Cada etapa ha tenido sus propias circunstancias y herramientas, pero cuando observo fotografías como estas descubro una continuidad que atraviesa los años.
Diferentesmomentos, distintas circunstancias y una misma misión: estar con mi gente y defender nuestros derechos.
Porque los escenarios pueden cambiar. Las herramientas también. Pero el propósito continúa.

