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sábado, 27 de marzo de 2021

Hubiera querido poder amarlos - ensayo sobre la homosexualidad en la adolescencia

 

 


“La vida pasa por nuestros ojos como un relámpago asesino. La homofobia arrebató de mis labios, aquellos besos en mis tiempos de adolescente, en los que quise besar a otro chico. Tuve que ocultar por muchos años mis deseos y mis sentimientos homosexuales. Fueron tiempos en los que lloré tantas noches, cuando la felicidad era un acto hipócrita en mi persona”.

Guardo mucho rencor con la vida. No pude amarles, no pude sentirles, no pude besarles. Ellos a mí tampoco, hoy tengo la inmensa duda sobre si alguno también ocultaba su homosexualidad.
Descubrí desde muy corta edad que tenía una gran atracción física por otros chicos. Me gustaban físicamente y lo comprendí desde mis seis años de edad, sino desde antes. Ya a los ocho o nueve años de edad, varios compañeritos de escuela me provocaban palpitaciones y emociones que aún no comprendía del todo.
 
“Pero mi interior me advertía que no debía expresar lo que estaba sintiendo, ya que si lo hacía, sufriría mucho. Oculté mi verdad y oculté mis sentimientos. Nací homosexual, pero crecí siendo un heterosexual más. Tuve muchas novias de escuela”. 
 
Llegué entregar uno de esos papelitos en los que los chamacos preguntamos a una chica ‘¿quieres ser mi novia, me das el sí?’, pero en realidad deseaba más a los chicos. Actualmente tengo 29 años de edad y se me hace difícil comprender, por qué no tuve la oportunidad de ser quien soy desde mi niñez. Uno pierde emociones, oportunidades y deseos, pero sobre todo, uno pierde esperanzas ya sin retorno.
Esos amores platónicos de la niñez o la adolescencia ya no volverán. Simplemente me fueron arrebatados por causa del discrimen religioso y la homofobia. No es justo.
 
Me pregunto; ¿habrá soñado conmigo alguno de esos chicos con los que yo soñé?, ¿si hubiera tenido el valor de confesar mis sentimientos, estos hubieran sido recíprocos en algún momento de mi niñez o adolescencia?
 
También me pregunto; ¿Cómo hubiera sido el haber podido sentir un beso de otro chico en la escuela, poder realizar mis deseos sexuales, mis deseos homosexuales sin que nadie se alarmara, sin que nadie me golpeara o se burlara de mi realidad?
 
Los amé a todos, les desee y les besé cada espacio de sus cuerpos. Les hice el amor desde mi bañera, en mi cama o en algún lugar solitario. Cualquier lugar que me permitiera echar a volar la imaginación. Les amé, aunque nunca supieron de mi amor y del roce de mis labios.
Amé a varios chicos desde el silencio y con mis manos en movimiento. Hoy soy feliz, ayer nunca lo fui.

Este ensayo forma parte de mi libro Fundamentos de la Equidad y el Discrimen, el cual pueden conseguir en Amazon en este enlace: https://www.amazon.com/dp/1717919588

Cuando el amor bese a la libertad, viviremos mejores tiempos.
Columna inédita, (2015).


 

jueves, 24 de agosto de 2017

La Naturaleza de la Homosexualidad

Por: Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez
Escritor y Activista de Derechos Humanos
Twitter: @eljimagua

#PorUnFuturoSinViolencia

Las personas homosexuales y de la comunidad LGBTT han existido desde siempre. Hemos sabido de homosexuales en los cuentos de antaño y de guerra, en cuentos de hadas y en los cuentos históricos. Podemos mencionar a Da Vinci, a Alejandro Magno, o quizás a Federico García Lorca y su amor para con Salvador Dalí. Les vemos personificados en comedias teatrales.

La realidad es que ser gay es una realidad de vida; es algo totalmente natural, una muestra más de que los seres humanos somos totalmente sexuales y diversos. En mis treinta y una primaveras he observado cómo tantos hombres esconden su verdadera naturaleza humana. Se disfrazan de machos o hembras heterosexuales, ignorando toda posibilidad de que se descubra su verdadero instinto sexual.

Tristemente, millones de personas en el mundo se han visto obligadas (ya sea por temor, por costumbre, por el machismo aprendido, por obligación o por cobardía) a no demostrar quienes son realmente. Sin embargo, la indiferencia de un hombre gay en el armario hacia otro gay, descansa en la connotación del temor más absurdo. Estamos en pleno siglo 21, la libertad de otros gays no debería molestarle a alguien que vive bajo las sombras de la doble vida. En cambio, debería ser ejemplo y darle fuerzas para ser tal cual es.

Ser gay es ser uno mismo (a). Tanto hombres como mujeres de todo el planeta tierra desean a personas de su mismo sexo. En todas las civilizaciones, culturas y religiones, la homosexualidad es una realidad. Este hecho tan real, debe hacernos preguntarnos lo siguiente; ¿cómo seres humanos de diferentes ideologías y culturas son capaces de tener sentimientos y deseos por personas de su mismo sexo?... la respuesta es simple; porque es algo totalmente real y natural de la humanidad.

En todos los hallazgos arqueológicos que buscan comprender la historia de la humanidad, se encuentran presentes historias de amor entre personas del mismo sexo. La razón para ello es una sola, desde siempre han existido personas que sienten deseo sexual y físico y afectividad (amor) por personas de su mismo sexo.

La pregunta que surge ante lo anteriormente expuesto es; ¿por qué entonces las personas homosexuales han enfrentado tanto discrimen, persecución, odio, agresiones y asesinatos en su contra? La respuesta se divide en dos; 1) la ideología religiosa extremista y 2) el dominio del libre pensamiento.

Visionarios religiosos encontraron en la sexualidad humana, una oportunidad para en primer lugar, condenar al ser humano, y en segundo lugar dominarlo. La condena antecede al dominio del libre pensamiento y por consiguiente domina a la libre sexualidad. Surge la inquietud; por qué en más de 450 especies de animales, la homosexualidad es una realidad. Una sexualidad que no es perseguida, salvo en los seres humanos por supuesto.

La razón es simple, porque los animales (aquellos que no son humanos) no poseen el razonamiento mediante el cual, se logra la persuasión y el dominio cognitivo. Sin embargo, se desconoce realmente, si en el mundo animal (más allá de los seres humanos) es posible que exista discrimen por aquellos animales que prefieren copular entre otros animales de su mismo sexo.

Ser gay es idéntico a ser heterosexual. El amor gay como el amor heterosexual se encuentran marcados por iguales situaciones. La extrañez, la confianza o la desconfianza, la necesidad y la costumbre, el deseo y apetito sexual, la curiosidad, el afecto, el abrazo, el copular, el beso. Todas acciones propias del afecto y la sexualidad entre seres humanos.

Para muchos y para muchas, todo lo anteriormente descrito es bien visto entre parejas del sexo opuesto (por aquello de la necesidad de la procreación humana y por lo divino o las deidades contemporáneas). Sin embargo, no es menos cierto, que todos los sentimientos humanos (deseo, extrañez, amor, querer, afectividad, deseo sexual, costumbre, entro otros), se encuentran presentes en la vida de personas o parejas homosexuales.

Un asunto importante de la homosexualidad redunda en que de cierta manera, aportamos a no aumentar la sobrepoblación humana. A pesar que muchas personas gays (tanto hombres como mujeres) tienen hijos o hijas; la gran mayoría no han procreado. La sobrepoblación tiene efectos negativos para cualquier país y ello ha sido evidente en numerosos titulares noticiosos y diversos estudios, como sucede en China, que tienen una política de procreación.

Me atrevo a apostar que este escrito refleja, sin lugar a dudas para mi propio reto, una nueva oportunidad para seguir escribiendo y descubriendo nuevos horizontes sobre la diversidad del ser humano. Pueden juzgarme, pero la idea ya está sobre el tapete. A buen entendedor, sólo un beso fehaciente entre dos personas del mismo sexo basta.

Puedes comentar abajo o enviar tus opiniones a: eljimagua@live.com

lunes, 7 de agosto de 2017

Homosexuales que hicieron historia: Sócrates y Platón

Por: Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez
Escritor y Activista de Derechos Humanos
Twitter: @eljimagua


"Más allá de su orientación sexual; Sócrates realizó de las mayores aportaciones a la educación, la filosofía, la ética y la psicología en su época. Aportaciones que hoy día, siguen teniendo vigencia y que son utilizadas como marco de referencia en miles de estudios que buscan comprender la naturaleza del comportamiento humano”, Francisco El Jimagua.

En la Antigua Grecia, no se concebía la orientación sexual como identificador social, cosa que sí se ha hecho en las sociedades occidentales en el último siglo. La sociedad griega no distinguía el deseo o comportamiento sexual por el sexo biológico de quienes participaran, sino por cuánto se adaptaba dicho deseo o comportamiento a las normas sociales ( Entrada homosexual en el Oxford Classical Dictionary ). Estas normas se basaban en el género, la edad y el estatus social.

Según varios autores, las relaciones entre hombres normalmente incluían a un hombre adulto y a uno joven: el hombre mayor tomaría el rol activo. También las describen como «cariñosas», «amorosas» y «afectivas»,y argumentan que la tradición griega de las relaciones homosexuales era central «en la historia griega y la guerra, la política, el arte, la literatura y la educación, resumiendo, en el milagro griego» (Hubbard, 2003; Mader, 2005; Percy, 2005).

Sócrates es hoy por hoy uno de los pilares de la cultura de Occidente en los pasados 2,400 años de la historia de los seres humanos. Fue un gran genio y filósofo que nació en Atenas Grecia. Sus enseñanzas hacia sus pupilos Platón y Anaxágoras reflejan el amor que existía en los años 407 a.c., entre jóvenes y adultos. La evidencia de la homosexualidad de Sócrates descansa en la evidencia histórica de los diálogos que mantendría con su pupilo Platón, ya que se indica que es muy poca o nula la evidencia sobre las relaciones sexuales “homosexuales” de esta época.

Sócrates entendía que el erotismo era el inicio del amor entre un hombre mayor y un hermoso joven (Locura divina). El amor entre maestros y sus discípulos trascendía más allá de lo físico, ya que la belleza filosófica era representada por los jóvenes, un hecho que fue relacionado como una conexión entre la filosofía y la poesía. El ‘amor platónico’ surge como un esfuerzo de Platón por defender a Sócrates, indicando que "la belleza del joven nos invita a la consideración de lo universal".

A pesar que Sócrates fue sentenciado a muerte en el año 399 a.c., acusado de corromper a la juventud y de herejía religiosa, en su juicio negó todos los cargos en su contra, y sostuvo que él debería ser honrado como benefactor público por su rol como maestro. Por la injusticia de su acusación, Sócrates decidió no escapar de la prisión, y decidió tomar cicuta (veneno) como última enseñanza moral a Atenas.

Un aspecto que me ha tomado por sorpresa, es el hecho que Sócrates temía a la belleza masculina, ya que la consideraba una tentación. Por tanto, Sócrates no rechaza los amores masculinos, rechaza los amores puramente carnales. Por esta razón, Sócrates se resiste al bellísimo Alcibiades, que aspiraba convertirse en su eromenos.

Es importante señalar que de todas las obras griegas cuyo tema principal era el amor entre personas de un mismo sexo, ninguna ha sobrevivido; al menos un historiador ha insinuado que «las obras homosexuales fueron deliberadamente suprimidas o destruidas o simplemente se perdieron con el paso del tiempo ( Rictor Norton, 2005).

Proximamente estaré abordando la vida de Platón durante y luego de Sócrates.

Opinión personal y conclusiones

Las relaciones entre personas del mismo sexo en la antigua Grecia, simplemente poseían diversas características propias de dicha época y no se relacionan con lo que hoy en día de conoce como homosexualidad. En efecto, estas relaciones entre personas del mismo sexo no eran permitidas en toda Grecia y se diferenciaban dependiendo el lugar en el que sí eran permitidas. Por ejemplo, las relaciones homosexuales no eran iguales en Atenas como lo eran en en Esparta o Creta por mencionar algunos ejemplos.

Es posible que existiera la pederastia amor entre mayores (maestros) y sus pupilos (estudiantes), sin embargo eran voluntarias. Además, según la literatura, posiblemente la edad de los pupilos rondaba entre los 15 a los 20 años de edad por lo que no eran niños sino, adolescentes entrando en la juventud. EN el caso de Sócrates, cuando Platón comenzó a ser su pupilo, tenía 20 años de edad.

Es importante volver a resaltar que la lucha contemporánea (actual) sobre los derechos de la comunidad LGBTT, lo único que debe tomar como referencia sobre relaciones homosexuales en la antigüedad, es el siguiente pronunciado que les brindo a continuación; “La homosexualidad siempre ha existido, desde hace dos semanas atrás, hace 50 años atrás o 2,500 años atrás, en los tiempos de Sócrates y todavía antes de estos, porque es algo natural y real de los seres vivos” (Cartagena, 2017).

Otros personajes históricos de los que hablaremos luego son Platón ‘amor platónico’; Alejandro Magno, San Agustin, Leonardo Da Vinci, Per Paolo Pasolini, Garcia Lorca, Erns Rom, Miguel Angel, William Shakespeare, Marlene Dietrich, entre otros.

Nota: Puedes comentar abajo o enviar tus opiniones a: eljimagua@live.com

Cómo citar este artículo:

Cartagena, F. (2017). Homosexuales que hicieron historia: Sócrates y Platón. Ensayo de Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez. Disponible en: http://unamiradahomosexual.universogay.com

Referencias consultadas en este artículo:

Rictor Norton, (2005). "The Suppression of Lesbian and Gay History", 12 February 2005, updated 21 February 2010

T.K. Hubbard, How to Do the History of Homosexuality en Bryn Mawr Classical Review del 22-09-2003.

D.H. Mader, The Greek Mirror: The Uranians and their Use of Greece, en Same-Sex desire and Love in Greco-Roman Antiquity and in the Classical Tradition of the West, páginas 411-2. The Haworth Press, 2005.

W.A. Percy III, Reconsiderations about Greek Homosexualities en Same-Sex Desire and Love in Greco-Roman Antiquity and in the Classical Tradition of the West, páginas 47-8. The Haworth Press, 2005.

viernes, 9 de junio de 2017

El Armario: Eco de la Identidad Doblegada - Ensayo de Francisco El Jimagua


Por: Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez
Escritor y Activista de derechos humanos
Presidente Fundación Acción Social Inclusiva


Dos caballeros descubrieron en un beso la pasión que desenfrenó un querer único. Comenzaron a salir y a conocerse el uno al otro. La identidad sexual de uno de ellos era libre como el viento, el segundo caballero sintiéndose también libre, halló el amor y con éste la cárcel de su pasado. El temor ponía a prueba un amor quizá ya predestinado.

El eco huye de las identidades doblegadas al insoportable llanto del auto-engaño, o a los ojos empapados de temores y que hacen falda de lágrimas al tiempo. Las manecillas son cortas como la vida misma, el amor no quiere saber de tristes sonrisas, apagadas al tedio eclesiástico y al credo del pecado del arcoíris o el triángulo, símbolos que adoptaron las identidades doblegadas.

En el pasado he escrito en numerosas ocasiones sobre cómo la homofobia y el fundamentalismo religioso son factores predeterminantes que se relacionan con la decisión de que, miles de seres humano decidan vivir una doble vida. Doblegando su identidad cierta al rasgo visible de una apariencia totalmente falsa y llena de sufrimientos.

Es triste saber que el odio que escupen aquellos moralistas que se creen que, por ir juzgando a su prójimo tienen el cielo gano, o en la palma de sus manos, logren hacer estólidos corazones que pudieran elevar al concepto amor a lo más alto, la libertad de los sentimientos. Pero la buena noticia es que el tiempo aunque nos parezca en ocasiones vil y rápido, nos otorga oportunidades innumerables para afrontar nuestra identidad sexual de diversas maneras.

La diversidad como concepto ávido de diferencias que deben ser aceptadas, o respetadas nos muestra el camino a seguir. En primer lugar nuestra identidad sexual no debe porque doblegarse a ningún postulado religioso o moralista. El mero hecho de sentirnos mal por la opinión mayoritaria sobre el supuesto pecado o la inmoralidad del homosexualismo, nos hace cómplices o participes de dichos enunciados totalmente equivocados.

Solo basta con que comencemos un proceso de adaptación y aceptación introspectivos en donde aprendamos a amarnos tal como nacimos, ¡hombre!, como somos y punto. Una vez aceptándonos tal cual somos debemos comenzar a discernir el camino que deseamos andar, teniendo como destino la libertad y la felicidad (venga con lo que venga).

Salir del armario no significa ponernos un sello en la frente que diga “soy homosexual” significa cambiar las prendas de ropa con las que nos vestíamos antes de dolor, engaños, rencores y sufrimientos, por aquellas prendas que nos permitan vivir en privado tal como anhelamos. Para ello debemos respetarnos y respetar a los demás, ya que nuestra conducta es espejo de lo que somos como seres humanos, merecientes de respeto y total equidad de garantías por parte del gobierno.

Así que les invito mis hermanos a no ser eco de las identidades sexuales doblegadas y a vivir en la libertad total o en la libertad privada. El poder es tuyo y no del homofóbico, no del religioso pecador y juzgador, no del político, el poder es del pueblo, y la comunidad GLBTT somos parte de un mismo entorno. Simplemente existimos, vive con orgullo para que quienes desean verte caminar siendo una apariencia o una mentira se enteren. Comentarios a eljimagua@live.com

#PorUnFuturoSinViolencia


jueves, 28 de julio de 2016

Generación G: Cuando ser gay ya no sea un "pecado"

Por: Francisco Ël Jimagua Cartagena Méndez
Escritor y Activista de Derechos Humanos
Presidente Fundación ASI
Twitter: eljimagua 



Cuando ser gay deje de ser un “pecado” y una anomia social, tendremos familias más completas. Familias en las que ningún adolescente LGBTT se quite la vida por el rechazo de sus propios padres, familiares o amigos.

Tras la inquisición y la cristianización del mundo a la fuerza, desde que nacemos se nos enseña el supuesto “pecado” de la homosexualidad. Lo mismo sucedió en el pasado cuando las mujeres poseían menos derechos que los hombres o eran asesinadas acusadas en la horca o en la hoguera de ser brujas. En algunos países esto sigue sucediendo. Igual sucedió con millones de indígenas y las personas negras, quienes fueran cristianizadas y esclavizadas por su color de piel, utilizando como referencia para dar paso a la esclavitud la propia religión.

Los “pecados” muy a mí entender son conceptos utilizados para el control y dominio de la libertad del ser humano. Pero más allá de las divinidades o escrituras supuestamente sagradas, es importante comprender que todo ser humano sin importar su orientación sexual, debe gozar de todas las protecciones y derechos legales en sus respectivas naciones.

En otras palabras, los derechos jurídico-legales nada tienen que ver con las religiones, por lo que al otorgarlos, no se puede utilizar ninguna religión como marco de referencia. Deben estar SEPARADOS.

Actualmente observamos en muchos países del mundo a niños y niñas, así como adolescentes vivir su homosexualidad libremente. Sus compañeros y compañeras de escuela son más sensibles que en el pasado y les tratan con mayor respeto. Hoy observamos videos de padres comprando muñecas a sus hijos varones, o aceptando que sus hijos o hijas son transexuales o transgéneros. También vemos sociedades más “gay friendly”.

Hoy observamos numerosas películas en los cines y en la televisión (incluyendo novelas y seres de tv) en las que se tocan asuntos gay. Hay miles de escritores gays contando historias y publicando libros. Además hay avances en personas militares LGBTTs que ya no tienen que ocultarse como antes.

Yo le llamo a esta nueva realidad social, LA GENERACIÓN G, compuesta de seres humanos que han comenzado a valorizar verdaderamente el respeto hacia su prójimo, el respeto que merece la homosexualidad.

La Generación G ha comenzado a comprender que ese “pecado” de la homosexualidad es falso. En un futuro que muchos veremos, se comprenderá el error que fue condenar, perseguir, rechazar y asesinar a los gays, (tal como hoy se reconoce el error que fuera hacerlo con las mujeres, los indígenas y los negros). Cuando todo esto pase, tendremos sociedades verdaderamente democráticas y proactivas.

Cuando ser gay deje de ser un pecado habrá menos suicidios en personas LGBTT y menos agresiones en su contra. Habrá sociedades con mayor fuerza laboral. Habrá una gran diversidad de talentos, talentos que ayer se perdieron y hoy se siguen perdiendo en el suicidio o en los asesinatos contra gays que son causa de la homofobia y el discrimen.

En honor a las millones de personas que han sido víctimas del fundamentalismo religioso, la homofobia y el discrimen, continuemos luchando por crear sociedades que valoricen y reconozcan la diversidad como algo positivo. Hagamos de la generación G una que represente con dignidad a los conceptos amor, humanidad, respeto, sensibilidad, unión y libertad.

Juntos y juntas lo habremos de lograr. 

Derechos reservados por Francisco El Jimagua

martes, 7 de junio de 2016

Quien menos te imaginas puede ser gay

Por: Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez
Escritor y Activista de Derechos Humanos
Presidente Fundación Acción Social Inclusiva
Twitter: @eljimagua

Las personas gays somos más de lo que dicen las estadísticas. Los hay por donde quiera, algunos lo denotan a primera vista, otros son los protagonistas de la famosa expresión “nunca me hubiera imaginado que eres gay”. Una persona homosexual puede ser hasta un padre o una madre, uno de nuestros tíos o primos, puede serlo alguien que aún vive dentro del armario por causa de la homofobia social y religiosa.

 El armario guarda de todo: no sabemos si la maestra que nos educó en la infancia o la adolescencia era lesbiana, lo mismo puede suceder con el barbero que nos acicaló el cabello por tantos años. Que me dicen del primo apuesto y mujeriego de la familia dando brincos y saltos con otro primo o alguno de sus amigos.

En mi caso particular, conozco desde pequeño a un apuesto caballero que ahora es cincuentón. Tiene un nivel de macho al 200% en torno a la manera cómo actúa, su voz extremadamente gruesa y sus más de seis pies de estatura. Aún cuando está casado y tiene hijos, lo cierto es que me confesó que durante su juventud tuvo sus muchas relaciones con otros hombres (desconozco si aún lo hace).

Esto significa varias cosas: la primera es que ser gay no es sinónimo de manierismos, debilidad o de querer aparentar ser una mujer. En segundo lugar, encontramos una persona gay que decidió por la homofobia de su época, ocultar su verdadera identidad y vivir una vida como un heterosexual más. En tercer lugar, por nada del mundo dudaría que este caballero ame a su esposa y a sus hijos con locura, pero me temo que a la misma vez, sufre el haber tenido que reprimir su verdadera orientación sexual de nacimiento.

Una persona gay puede ser el médico que salvó la vida de una persona con alguna condición crónica, la persona que nos atiende en alguna tienda del centro comercial, o simplemente un compañero de estudios por el que suspiramos. Soy de los que entiendo que el mínimo por ciento (a nivel poblacional) que le dedican a la comunidad LGBTT no es correcto.

Las estadísticas suponen en muchos países que las personas homosexuales representamos meramente entre un 3 a un 5% de la población total. En efecto, estas estadísticas hablan de personas gays, por lo que sería prudente indagar si excluyen a otros miembros de la comunidad LGBTT como las personas transgéneros y transexuales.

Unamos a esos números a las miles o cientos de miles de personas que viven una doble vida o en el armario. Agreguemos también, al enorme por ciento de personas “curiosas” que terminaran teniendo una experiencia sexual gay en algún momento de sus vidas.

Los líderes fundamentalistas que promueven la violencia y la homofobia, verdaderamente realizan todas sus acciones porque temen que se reconozca el hecho de que hay tantas personas homosexuales como hay personas heterosexuales en todo el planeta tierra.

¿Qué significa esto?... que se evidencia una vez más, que la homosexualidad es una identidad sexual innata y muy natural en los seres humanos.

Pensar lo contrario significa haber sido engañados por el fundamentalismo (que creó la mentira del pecado de la homosexualidad) o en caso de las mismas personas gays, vivir la homofobia internalizada de forma muy arraigada. Somos muchos y muchas. La comunidad LGBTT somos una gran fuerza si damos paso a la libertad y al orgullo por nuestra homosexualidad…

Puedes comentar abajo o enviar tus opiniones a: eljimagua@live.com

domingo, 1 de febrero de 2015

Únete a la lucha por la equidad

Por: Francisco El Jimagua Cartagena Méndez
Escritor, Columnista y Activista de Derechos Humanos
Presidente Fundación Acción Social Inclusiva Inc.
Escrito el 28 de enero 2015
Twitter: @eljimagua 



¡Una mirada homosexual desde el Caribe!

Aún cuando las religiones en los países democráticos tienen libertad de culto, muchos líderes eclesiásticos quieren condicionar e imponer sus creencias por encima de los derechos civiles y las Leyes que deben proteger a todas las personas sin ningún tipo de discrimen.

Los derechos civiles deben estar separados de cualquier creencia religiosa. Cuando las leyes chocan con dogmas religiosos, ocurre un efecto dominante desde la creencia eclesiástica, que busca dominar las leyes jurídicas y legales de una sociedad.

La lucha por la Equidad surge porque siendo diferentes, somos iguales. Somos personas que merecemos y exigimos la totalidad de los derechos que nuestros países ofrecen a quienes nunca se les cuestiona cuándo decidieron ser heterosexuales, porque simplemente nacieron heterosexuales.

Ser gay no es una elección, ser gay no es un pecado, ser gay tampoco debe ser razón de discriminación. Se nace gay, por lo que es importante que se erradique la discriminación por orientación sexual.

Todos y todas podemos aportar a la equidad, pero solamente siendo proactivos. Podemos lograrlo compartiendo información sobre la lucha en las redes sociales, asistiendo a manifestaciones a favor de los derechos humanos, así como realizando nuevas campañas publicitarias y sociales sobre la importancia y los beneficios de la equidad.

Educar a nuestros amigos y familiares, sobre la manera correcta mediante la cual se deben expresar sobre los gays y demás miembros de la comunidad LGBTT, es otra forma de luchar por la Equidad. Recordemos que el Bullying es causa de agresiones y suicidios.

Luchemos porque ningún joven de paso al suicidio por causa del rechazo, el bullying o el discrimen en su contra. Porque no es justo que un gay termine con su vida por causa del fundamentalismo y la homofobia y sus efectos sociales.

Eres gay y eres un ser humano que merece tener todos los derechos y protecciones del país en el que naciste o en el que vives. Por tal razón te invito a que te integres y estudies las diversas maneras que tienes a tu alcance, para luchar por tu dignidad humana y el respeto y la protección hacia tu orientación sexual.

Puedes comentar abajo o enviar tus opiniones a: eljimagua@live.com | Twitter: @eljimagua

jueves, 28 de agosto de 2014

Quisiera haber podido amar – Yo nací Gay

Por: Francisco El Jimagua Cartagena Méndez
Escritor y Activista de Derechos Humanos
28/08/2014

¡Una mirada homosexual desde el Caribe, fragor antillano!

La vida pasa por nuestros ojos como un relámpago asesino. La homofobia arrebató de mis labios, aquellos besos en mis tiempos de adolescente, en los que quise besar a otro chico. Tuve que ocultar por muchos años mis deseos y mis sentimientos homosexuales. Fueron tiempos en los que lloré tantas noches, en las que la felicidad era un acto hipócrita en mi persona.

Guardo mucho rencor con la vida. No pude amarles, no pude sentirles, no pude besarles. Ellos a mí tampoco, hoy tengo la inmensa duda sobre si alguno también ocultaba su homosexualidad.

Descubrí desde muy corta edad que tenía una gran atracción física por otros chicos. Me gustaban físicamente y lo comprendí desde mis seis años, sino desde antes. Ya a los ocho o nueve años de edad, varios compañeritos de escuela me provocaban palpitaciones y emociones que aún no comprendía del todo.

Pero mi interior me advertía que no debía expresar lo que estaba sintiendo, ya que que si lo hacía, sufriría mucho. Oculté mi verdad y oculte mis sentimientos.

Nací gay, pero crecí siendo un heterosexual más. Tuve muchas novias de escuela. Llegué entregar uno de esos papelitos en los que los chamacos preguntamos a una chica ‘¿quieres ser mi novia, me das el sí?’, pero en realidad deseaba más a los chicos.

Actualmente tengo 29 años de edad y se me hace difícil comprender, el porqué no tuve la oportunidad de ser quien soy desde mi niñez. Uno pierde emociones, oportunidades, deseos, pero sobre todo uno pierde esperanzas ya sin retorno.

Esos amores platónicos de la niñez o la adolescencia ya no volverán. Simplemente me fueron arrebatados por causa del discrimen religioso y la homofobia. No es justo.

Me pregunto; ¿habrá soñado conmigo alguno de esos chicos con los que soñé?, ¿si hubiera tenido el valor de confesar mis sentimientos, hubieran sido recíprocos en algún momento de mi niñez o adolescencia?

También me pregunto; ¿Cómo hubiera sido el haber podido sentir un beso de otro chico en la escuela, poder realizar mis deseos sexuales, mis deseos homosexuales sin que nadie se alarmara, sin que nadie me golpeara o se burlara de mi realidad?.

Los amé a todos, les desee y les besé cada espacio de sus cuerpos. Les hice el amor desde mi bañera, mi cama o en algún lugar solitario. Cualquier lugar que me permitiera echar a volar la imaginación. Pero les amé, aunque nunca supieron de mi amor y del roce de mis labios.

Por ejemplo, Luigi era un compañero de escuela elemental. Era de mi misma estatura, ¡y mira que yo era bajito!, tenía los labios gruesos, pero cuando sonreía encontraban una finura, como un rayo de luz hermoso. Su cuerpo era perfecto. Nalguitas paraítas, un tanto delgado (lo normal), simplemente me era un chico hermoso.

Un tiempo luego apareció Francisco “pito”, uno de los nenes más preciosos que mis ojos hayan avistado. Era mucho mayor que yo, pero aún así su sonrisa, su cara perfilada y sus ojos tan penetrantes, lograron enloquecer muchas de mis noches.

A mé a otros chicos desde el silencio y con mis manos en movimiento, hoy amo desde el abrazo de mi pareja del mismo sexo. Hoy soy feliz, ayer nunca lo fui

Cuando el amor bese a la libertad, viviremos mejores tiempos. Comntarios a: eljimagua@live.com

martes, 25 de enero de 2011

Ricky Martin 'Todo gay, nace gay'



Ricky Martin asegura que todo gay, nace gay "Es su naturaleza"

http://www.elnuevodia.com/rickymartinaseguraquetodogaynacegay-871095.html

Por Agencia EFE

Sao Paulo - El cantante puertorriqueño Ricky Martin, que el año pasado reconoció su homosexualidad, afirmó que "todo gay, nace gay" y esa es su "naturaleza", al tiempo que aseguró que muchas de sus seguidoras le han dicho que no van a volver a escuchar su música, informó ayer la prensa brasileña.

"Quería que el mundo entendiera que amar de la forma que amo no es revolucionario, es algo natural, mi naturaleza me hizo así. Todo gay nace gay. La vida social se opone a esa naturalización y allí comienzan los conflictos", declaró Martin en entrevista concedida a la revista brasileña Veja.

En la entrevista, el cantante admitió que varias de sus seguidoras y "mucha gente" en todo el mundo le han dicho que no volverán a escuchar su música, después que él confesó ser homosexual.

Martin, de 39 años y ex integrante del grupo juvenil Menudo, tiene dos hijos, que nacieron en 2008 por el método de vientre de alquiler, y fue la "mirada" de ellos la que lo motivo para asumir públicamente su condición sexual.

sábado, 9 de octubre de 2010

Pánico a los homosexuales, periódico El Nuevo Día

Periódico El Nuevo Día, Sección Voces

Sábado 9 de octubre, 2010

FRANCISCO CARTAGENA MENDEZ (EL JIMAGUA)

ACTIVISTA SOCIAL Y ESCRITOR

La persona que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizada sin una razón evidente para sí misma o para los demás. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. Pánicos hay muchos, y de eso nuestros políticos y algunos líderes religiosos saben en cantidad.

“Pánico a los homosexuales” es el alegato de defensa del abogado del joven Luis M. Pérez Quiles, de 18 años, que mediante una acción intencionada y caracterizada por odio, intentó asesinar al periodista radial y homosexual José Raúl Arriaga al propinarle 20 puñaladas hace unas semanas.

Este tipo de alegato es muy peligroso en un país como el nuestro en donde el Estado es el principal impulsor del discrimen y la homofobia en contra de los homosexuales. Esto ha quedado evidenciado desde Jorge De Castro Font y la fallida resolución 99, las continuas expresiones homofóbicas del Presidente del Senado Thomás Rivera Schatz, en su aversión manifestada hacia la comunidad gay, y otras medidas legislativas discriminatorias como el proyecto del senado 1568 presentado por la senadora Lucy Arce y la resolución 107 avalada por 28 representantes liderados por Norman Ramírez.

Pero el pánico en Puerto Rico no es en contra de los homosexuales, sino que somos nosotros quienes lo padecemos. Pánico sentimos ante la decena de crímenes de odio a homosexuales y transexuales en tan solo un año. Al sentir a diario el clima de odio que es pagado por instituciones religiosas a políticos para ir en nuestra contra, utilizando como vehículo la casa de las leyes.

Aunque pánico también lo pudieran sentir estos dirigentes políticos, ya que podrían dejar de recibir tan exorbitantes diezmos eclesiásticos, sin poder engordar sus bolsillos y pagar sus campañas políticas. Esto sería así si otorgaran los derechos que por naturaleza jurídica y con carácter de justicia merecemos la comunidad gay. Como el derecho al matrimonio, a incluir a nuestras parejas en los planes médicos, tener derecho a la ley de herencia, una ley clara de no discrimen en el empleo por identidad sexual, entre otros.

El pánico a la homosexualidad no existe en Puerto Rico salvo en aquellas personas, políticos e instituciones que persisten en ver la homosexualidad como una conducta errada, pecaminosa o inmoral. La sociedad puertorriqueña que conocemos hoy es más inclusiva que antes, aspira a un país en donde lo que prevalezca sea el amor y la unión. No es una sociedad de pánico, Puerto Rico es otra cosa, pero no de histeria, no de odio, ni discrimen, eso no.

Para que el Estado contribuya a la disminución de la criminalidad y el mejoramiento de la calidad emocional de la ciudadana, debe comenzar por erradicar sus acciones discriminatorias. Nuestra constitución establece que “todos los hombres somos iguales ante la ley” pero ello es una expresión contradictoria en la realidad de la comunidad homosexual, que al no ser igual ante el Estado, carece de varios derechos de los que los heterosexuales gozan.

Un gobierno democrático debe estar centrado en otorgar iguales derechos y oportunidades y protege a toda persona sin cuestionar su identidad sexual, sin que ésta sea impedimento ha dicho otorgamiento. Provee recursos de manera equitativa a todos sus ciudadanos, realiza enmiendas a leyes antes excluyentes, ya que reconoce el proceso por el cual la realidad está cambiando y visualiza el conocimiento como un proceso que cambia constantemente de acuerdo a las experiencias vividas. Otorga importancia al aspecto afectivo, emocional y a la sensibilidad y reconoce las diferencias como positivas en una diversidad cambiante. Eso es lo que hace un gobierno justo y democrático, hacer lo contrario serían acciones de teocráticas y fascistas. Comentarios a eljimagua@live.com

martes, 5 de octubre de 2010

Acepta tu homosexualidad

Acepta tu homosexualidad

Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez

Activista Social y Escritor

Cuando los sufrimientos y rechazos que padecemos los homosexuales son convertidos en escudos, el futuro se presenta más alentador e idóneo para ser capaces de alcanzar la felicidad tan anhelada. El amor no reconoce de discrimen, ni de coartaciones, por lo que no se debe dar la espalda a querer a esa persona especial que nos hace suspirar, y que aún siendo de nuestro mismo sexo, no representa una ‘mala acción’ o ‘acción pecaminosa’ como la mayoría hace ver.Y es que los homosexuales fuera del armario nos enfrentamos a una batalla cara a cara con la homofobia, la burla y la insensibilidad escolar, religiosa, política y social que juzga, señala y se mofa de nuestra identidad.

Etiológicamente hablando, estas conductas de discrimen y mofas tienen su origen desde la adolescencia, en donde los jóvenes se tornan insensibles con sus compañeros de clase. Por ejemplo; quién no recuerda las burlas escolares al obeso, los cuatro ojos, o el amanerado. Esto se da ante el mal ejemplo social que es protagonizado a diario, tanto por familiares, líderes políticos y religiosos, así como por programas televisivos en donde se suscitan todo tipo de violencia, discrimen, homofobia y burlas que influyen negativamente en tan importante transición entre el infante o niño de edad escolar y el futuro adulto.

Esta transición de cuerpo y mente, proviene no solamente de uno mismo, sino que se conjuga con nuestro entorno, el cual es trascendental para que los grandes cambios psicológicos que se producen nos permitan llegar a la edad adulta de manera adecuada. Este panorama empeora debido a que el homosexual o la lesbiana adolescente, tiende a reprimir su realidad, y oculta sus sentimientos. Crecen sin poder expresar como los demás lo que sienten, así como de quién se enamoran, por el temor a la burla y el rechazo. Esto da paso a la doble vida y la auto-negación de la homosexualidad mediante un comportamiento heterosexual que es adjudicado al temor.

Algunas preguntas que podemos hacernos y que resultan de gran ayuda para poder ser capaces de aceptar nuestra identidad sexual lo son; si verdaderamente el señalamiento y la imposición de la heterosexualidad sobre la homosexualidad son motivos suficientes para hacernos sufrir y negar nuestra realidad, cuando esas personas que nos señalan y ofenden viven tal y como son. ¿Qué nos hace diferentes? ¿Quién tiene el derecho a juzgarnos y decidir como vivimos nuestras vidas? ¿Por qué no podemos amar como aman los demás?

Así que ofenderse ante el ofensor sería darle la razón y otorgar un supuesto derecho a proseguir con sus conductas ofensivas, mientras que por el contrario, si nos intentan ofender y nos mostramos fuertes y orgullosos de nuestra identidad sexual, se hará tan pequeña dicha ofensa que no la veremos pasar por nuestro corazón. Por lo que la indiferencia es la mejor arma que se puede emplear en contra de aquellos (as) que provocan algún mal en nuestras vidas, teniendo entonces que comenzar por no permitir que esas ofensas, y creencias equivocadas sobre la homosexualidad repercutan en efectos negativos que obstruyan el camino a nuestras metas y a nuestra felicidad.

En resumen, no debemos permitir que los demás vivan nuestras vidas, ya que quien debe aceptar tu homosexualidad es tu corazón, bombeando la valía necesaria para que camines de frente a todo y a todos, siendo quien eres. Recuerda que no son los demás lo que tienen que aceptarte, sino tú mismo (a). Recuerda que si naciste siendo homosexual, lesbiana, bisexual, transgénero o transexual, vivir como tal te hace más grande que cualquier mal u ofensa que pudieran hacerte los demás. ¡Sé quién eres, se que puedes lograrlo! Comentarios a: eljimagua@live.com