Por: Francisco El Jimagua Cartagena Méndez
Escritor & Activista de Derechos Humanos
Twitter: @eljimagua
Lo vemos en los titulares, lo sabemos tras escuchar los rumores en los
vecindarios, nos enteramos meses y años luego de haber ocurrido, y aún
así no hablamos sobre el tema del abuso sexual a menores. En muchas
iglesias, de diferentes denominaciones religiosas, el abuso sexual a
menores es una triste realidad. Ante este problema debemos preguntarnos;
¿Qué hace el gobierno para prevenirlo? ¿Qué hacemos nosotros para
evitarlo?
Hace 3 años inicié en Puerto Rico la campaña ‘
Hablarlo es Prevención’,
y descubrí que las personas de forma generalizada poseen un enorme
temor de hablar sobre el tema de la pedofilia. Sin embargo, tras
investigar el tema a fondo, los resultados que hallé son desgarradores.
No suficiente con que la agresión sexual a menores sigue ocurriendo,
peor fue encontrar que los principales agresores de los niños y las
niñas son sus propios familiares.
El otro principal grupo de
agresores sexuales contra menores son los líderes religiosos, en
especial los católicos (debido a que son los más documentados). Peor
resulta saber que la misma Iglesia Católica encubre a los sacerdotes
pederastas. Estos encubrimientos ocurren en todo país en el cual existen
catedrales, lugares en donde las personas confían demasiado sus hijos a
estos líderes.
Si no hablamos con nuestros niños y niñas sobre el
tema de la pedofilia y la pederastia, éstos seguirán callando el
sufrimiento que les causa el que alguien en quien confiaban abusara de
ellos. Más triste resulta saber, que un líder religioso utilice la
propia fe de los niños para tocarlos o violarlos.
Las familias que confían demasiado a sus hijos a otras personas (sean
religiosos o no) también tienen la culpa. Los gobiernos que, aun
sabiendo que esto ocurre en las iglesias y no emplean mecanismos legales
para evitarlo, también son cómplices, son culpables.
Todos podemos aportar para crear un futuro más alentador para nuestros niños y nuestras niñas.
Educarnos
sobre el tema es la principal acción que debemos comenzar a llevar a
cabo. Existe información sobre cómo detectar si un niño está siendo
víctima de abuso físico o sexual. Halar sobre el tema con los niños es
otro importante recurso. Si lo hablamos, les brindamos la confianza para
si alguien intenta tocarlos o sodomizarlos, éstos tengan la confianza
de hablarlo a tiempo.
Los gobiernos también pueden emplear
mecanismos legales preventivos. Un ejemplo de ello sería que un caso de
abuso sexual a menores no Caduque NUNCA. Por ejemplo; si alguien abusó
de una niña y la víctima habla 10 años luego de ocurrida la agresión
sexual, que el agresor pueda ser procesado criminalmente por sus actos.
Otro
ejemplo sería el diseño e implementación de talleres bien documentados
sobre la pedofilia y la pederastia. Estos talleres deben ser capaces de
brindar información empírica sobre la correcta identificación de
patrones de abuso sexual a menores. Finalmente, estos talleres deberían
ser tomados por profesionales de la salud, (enfermeros, psicólogos,
médicos); por profesionales del trabajo Social, así como deben ser
empleados en las escuelas (trabajadores sociales escolares, maestros,
ayudantes de maestros).
Reconociendo que falta mucho por aprender y
por hacer para evitar este terrible mal, todo comienzo es positivo,
cuando se trata de defender la dignidad y la integridad física de
nuestros niños y nuestras niñas. ¡
HÁBLALO A TIEMPO! Más
que ser espectadores y comentar las tristes noticias sobre el abuso
sexual a menores, debemos ser combatientes de un terrible mal, que
simplemente no debería ocurrir.